
En las líneas de producción de tubos de vidrio, el “lehr” es el elemento que determina la tasa de desperdicio en el proceso de recocido. Si el recocido se realiza a temperaturas demasiado altas o bajas, se genera estrés térmico durante el corte y doblado de los tubos, lo cual se traduce en microgrietas y lotes rechazados. Hemos desarrollado un módulo de lámpara infrarroja para el recocido de tubos de vidrio, lo cual permite un calentamiento uniforme en una zona específica, manteniendo así el estrés térmico bajo control, turno tras turno, hilo tras hilo.
Lo importante es que el control es siempre mejor que alcanzar temperaturas extremas. La unidad utiliza emisores de cuarzo infrarrojo de onda corta con respuesta rápida, de modo que el perfil térmico sigue fielmente el valor establecido, sin excesos. La potencia necesaria se ajusta según la velocidad de la línea y el diámetro del tubo; generalmente, se utilizan entre 1 y 3 kW por lámpara, con configuraciones de 240 V o 400 V, además de conexiones industriales para su integración directa. El perfil del haz luminoso está diseñado para crear un campo térmico uniforme sobre todo el tubo, evitando así puntos calientes que causen una expansión desigual. El resultado es una curva de recocido estable, un comportamiento predecible de la viscosidad del vidrio y una eliminación consistente de las tensiones residuales.
Funciona bien porque se adapta al proceso de recocido. En la fabricación de vidrio, el recocido es fundamental: el doblado, el templado e incluso la laminación dependen de una eliminación eficaz de las tensiones térmicas. Esta lámpara distribuye el calor exactamente donde es necesario, con mínima convección, lo que permite trabajar con tubos de pared delgada y de borosilicato sin preocuparse por cambios en la temperatura. Hay menos fracturas en los puntos de corte, mayor rendimiento y menos tiempo perdido ajustando el “lehr”. Además, se reduce el consumo energético, ya que el vidrio se calienta directamente, no el aire a su alrededor.
La instalación es sencilla en la mayoría de las líneas de producción, pero la alineación es crucial. La lámpara debe adaptarse al camino seguido por el tubo y a la distancia focal; de lo contrario, se producirán variaciones en la calidad del recocido. Se espera que el tiempo necesario para configurar la emisividad, la velocidad de escaneo y el tiempo de permanencia sea breve. Es importante proteger los emisores de polvo y condensados en el aire, y planificar el mantenimiento cuando llegue el final de vida útil de la lámpara, para mantener el campo térmico estable.